
Apelando a una poética basada en la austeridad escenográfica y en la singularidad del trabajo de la actriz muestra aspectos esenciales de la condición humana, espejo en el cual no siempre nos atrevemos a mirarnos.
La obra, con dirección de Roberto Moss, está integrada por cuatro monólogos: Una señora con una perturbadora mirada sobre el amor materno, una hija rencorosa, una mujer en constante búsqueda, una vieja y su inútil espera.
Historias con algo en común: el humor, camino elegido para cuestionar algunas de las certezas en que se funda nuestra cotidianeidad.